Un río escondido, un rio enterrado
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Un río escondido, un rio enterrado

 

 

Los ríos nacen en la montañas, eso es algo que aprendimos todos en la infancia, el agua viene de las nubes, y los ríos nacen en medio de las altas montañas a las que las nubes se abrazan. Luego viene su destino de serpiente, su camino hacia el mar; por que, aunque no sea cierto, todos los ríos van al mar.

El hombre y los ríos tienen una vieja relación, el río traía en si mismo agua y comida, bienestar, aseo, juego, vida: no nos cansamos de escuchar que el agua es vida. El hombre tomo la vida que el río traía y en ocasiones la hizo correr en círculos, bordear cultivos; en otras, como en el caso de Boston, el hombre enveneno esa vida y luego la hizo correr hacía atrás, eso llevaría la muerte a otros valles; por que donde hay un río, hay un valle.

Lo ríos se nombran por contigüidad, así muchas veces no sepamos que fue primero, el nombre del río o el nombre de la ciudad que atraviesa, aveces es claro como en el Valle del Cauca, que el río nombra la tierra, que la tierra que atraviesa el río le pertenece de títulos más antiguos que las carabelas.

Otros ríos, unos más pequeños, también prestan su nombre. El río Palmira por ejemplo, no equipara su caudal al del correntoso Cauca, pero tiene como él un territorio que de alguna forma le pertenece. Esa villa de las palmas que un día lo enterró en vida.

 

*Estas historias son parte de una serie especial de National Geographic News sobre asuntos del agua en el mundo.

 

Sunswick Creek, New York City

Photograph by Steve Duncan / Arroyo Sunswick

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Los ríos son el alma de muchas plantas, animales y comunidades humanas. Sin embargo muchos de los ríos del mundo han sido represados,  degradado, contaminado y desviado, las cifras son alarmantes.

Rivers are the lifeblood of many plant, animal, and human communities. Yet many of the world’s rivers have been dammed, degraded, polluted, and overdrawn at alarming rates.

Algunos de los ríos más grandes del mundo, desde Colorado (usa) a la India, se agotan antes de llegar a sus desenbocaduras por que la gente desvía gran parte de sus aguas para la agricultura, la industrua y el consumo de las ciudades. Otros ríos han sido completamente cubiertos por el desarrollo,  en los intentos por “domar” la naturalza, terminar con las inundaciones y aumentar la tierra disponible.

Some of the world’s great rivers, from the Colorado to the Indus, don’t always reach their ends because people have diverted so much water for agriculture, industry, and municipal uses. Other rivers have been completely covered over by development, as people attempted to “tame” nature by ending flooding and maximizing usable land area.

¿Pero qué les sucede a los ecosistemas de agua dulce una vez llega la prosperidad, cuando los ríos de los que dependen están sepultados en las tuberías de desagüe, debajo de capas de asfalto y tierra? Pocas de las especies que los habitaban pueden hacer la transición a la vida subterránea. Irónicamente, a menudo eran ríos y arroyos que atraía a la gente en primer lugar, pero esas mismas fuentes de la vida son las victimas de la jungla de asfalto en expansión.

 

But what happens to once-thriving freshwater ecosystems when the rivers they depend on are entombed in sewer pipes beneath layers of concrete and soil? Few species can make the transition to subterranean living. Ironically, it was often rivers and streams that attracted people in the first place, but those very sources of life can fall victim to the expanding concrete jungle.

Este fue el caso en los últimos años de 1800 para el arroyo Sunswick en la zona de Queens en NY. Aparecía en mapas en la década de 1870, el arroyo Sunswick fue rápidamente enterrado, cubierto. Ahora sólo existe como un flujo escaso, un hilo de agua, que corre por las tuberías enterradas de alcantarillado, tal como se documenta en esta foto de Steve Duncan.

 

This was the case in the late 1800s for Sunswick Creek in the Queens section of New York City. Appearing on maps in the 1870s, Sunswick Creek was soon completely covered over. Now, it exists only as a meager flow through buried sewer-like pipes, as documented in this photo by Steve Duncan.

 

Duncan notes that the burial process appears to have occurred in multiple phases, based on his explorations of the dank channels.

 

—Brian Clark Howard

 

Tibbetts Brook, New York City

Photograph by Steve Duncan

Tibbetts Brook starts just north of the Bronx and then flows into the borough’s leafy Van Cortlandt Park, where it fills a small lake. Thanks to historic development, the brook is then forced underground at Tibbett Avenue.

 

It then flows under the Bronx through a large, double-channeled brick sewer until it reaches the Harlem River Ship Canal, which was dug in the 1890s, shaping the border with Manhattan.

 

Before development, the Lenape Native Americans who lived in the area took advantage of the brook’s freshwater and plentiful fish and game, which included muskrats, raccoons, rabbits, skunks, and many species of birds. The Lenape called the stream Mosholu, meaning “smooth or small stones.”

 

In the 1690s, property owner Jacobus Van Cortlandt built the small dam that created the lake, in order to power a sawmill and gristmill. He also cut ice from the lake in winter to sell to locals. The city of New York acquired the land that became Van Cortlandt Park in 1888.

 

Today only a small part of Tibbetts Brook remains above ground. Runoff of toxins from the surrounding city remains a problem for water quality. In 1961, pollution seeped into the stream, leading to the death of thousands of fish in the lake.

 

Sawmill River, Yonkers, New York

Photograph by Steve Duncan

A tributary of the mighty Hudson River, the Sawmill River flows about 23 miles (37 kilometers) from Chappaqua, New York, to Yonkers, just north of New York City. Since the early 1900s, the last 2,000 feet (600 meters) of the river have been entombed in a flume underneath downtown Yonkers.

 

The river was covered gradually. First, bridges were built across it. Over time, the bridges got bigger and closer together, as Yonkers experienced rapid industrialization. Eventually, the river was completely covered over, and it has historically suffered from pollution and intense development.

 

In 2007, a $34 million plan was approved to expose, or “daylight” much of the buried section of the Sawmill River, as part of a $3 billion redevelopment project for Yonkers. This will include a new city park.

 

Scientists hope that exposing the river to daylight will help restore it to a better state of health. A BioBlitz was conducted in 2009 to assess the health of the watershed. Participants counted eight species of fish, though more than 20 were counted by scientists in the past. Native Americans called the Sawmill the “Great Fishing Trap.”

 

Park River, Hartford, Connecticut

Photograph by Steve Duncan

In the 1940s, the U.S. Army Corps of Engineers diverted the Park River beneath Hartford, Connecticut, in what was one of the largest and most expensive projects the Corps had tackled up to that point. The Park had connected the city’s west side to the larger Connecticut River, though it had long been abused as a dumping ground for sewage and industrial waste.

 

Long called Hog River because of its stench, the Park was buried 30 to 50 feet below the surface, where it still runs under the state capitol and main public library.

 

Today, a few intrepid urban explorers paddle canoes down the buried river. John Kulick of Huck Finn Adventures, who has guided float trips through the subterranean section, told the New York Times he has seen eels, carp, and stripers in the dark water. Kulick joked, perhaps at least half seriously, that a burst of water gurgled into the river because “someone flushed a toilet.”

 

 

 

Referencia encontrada el domingo 27/10/2013:  11 rios enterrados

Más:

THE FORGOTTEN STREAMS OF NEW YORK

http://www.kuriositas.com/2011/07/fleet-londons-underground-river.html

Lost Rivers

 

Por fin encontré una referencia en video. Se parece mucho a lo que quiero, guardando las magnitudes.

“Lo que aquí llaman río Palmira, no era hasta 1850 más que un zanjón infecto, y cerca de allí corría una derivación del río Nima, como la población crecía y carecía le agua potable, y los dueños de los predios que regaba el Nima se oponían a que se tomara agua de allí, el pueblo en masa, encabezado por José Ignacio Manzano y José Ignacio Quintero, hizo arbitrariamente, en 1851, un corte en el terreno, amplió la bocatoma, y así echó por el antiguo zanjón una buena corriente y se formó el río Palmira, que atraviesa la ciudad. Eso sucedió en tiempo en que el poder de “las democráticas” del Cauca era lo incontrastable. Más tarde los dueños de los predios no se atrevieron a hacer aler sus derechos, porque las semillas dejadas por aquellas funestas sociedades ejercieron grande influencia en el ánimo de las gentes de estas regiones por muchos años.

De ese río o zanjón se provee la población de agua poco potable, que apenas puede conducirse a pocetas profundas. El Municipio hizo levantar por un ingeniero, con costo de $ 2,500, el plano para establecer buen acueducto, alcantarillado y pavimentación, y en eso ha quedado el proyecto de mejoras urbanas. La Legislatura del Cauca destinó en 1877 el producto de la renta de licores, que entonces no producía suma apreciable, para construir el acueducto, y el Congreso siguiente votó una partida con el mismo objeto.

Lo que hay como acueducto es un caño con, tapas de piedra,. Los vecinos tienen que pagar $ 8 por el derecho de tomar agua de allí para llevarla a sus casas por cañerías, y un impuesto de $ 2 mensuales por cada paja. En muchas de las casas no se hace uso de esa agua para el consumo sino de aljibes servidos por bombas. Los que deriven agua de los ríos para sus predios, aunque tengan derecho de antiguo para ello, tienen que pagar $ 0- 20. no hay alcantarillado.”

 
MONOGRAFÍAS DE RUFINO GUTIÉRREZ. TOMO II
Gutiérrez, Rufino,1854-1923 
Banco de la republica 

A LOS HISTORIADORES LES GUSTAN LAS FECHAS

En el año 1942, las autoridades locales deciden “entamborar” el río que atraviesa la ciudad.

Palmira estaba dividida en dos por el agua, como lo están  Tulua o Cali, al lado del río se jugaban partidos de fútbol, se paseaban los enamorados y los ladrones, se vivía la vida de un pueblo pequeño que dependía totalmente del trabajo en los ingenios. En el río se lavaba la ropa, se “hacía baño” y se dejaban caer, todo hay que decirlo, las aguas negras de muchas casas y algunas cocheras.

Aunque es difícil sacarle algo de la boca a los viejos palmiranos, todavía hay quien recuerda su niñez en relación al río, lo que significaba vivir a un lado o al otro y el papel que tenía en la vida de los ciudadanos. Era la época en que se popularizaría el uso de la bicicleta con los créditos que facilitarían los ingenios y era también la época en que Palmira aceleraría su crecimiento.

Don Leonides me lo dijo fuera de cámara, el río aislaba los barrios, habían pocos puentes y pocos pasos bajos para comunicarse, de alguna forma todo estaba más lejos si uno estaba al otro lado del río. La nostalgia con que me había contado sus años de colegio, las tardes nadando en el río parecía desaparecer por completo cuando hablaba de como la obra le había cambiado la cara a la ciudad y había permitido el crecimiento y la aparición de nuevos barrios.

Sólo para dar un ejemplo, el río que enterraron dio origen al llamado Parque Lineal, a lo largo del cual se encuentran la Plaza de Toros, varios colegios y hospitales. Era una zona famosa por sus incontables inundaciones, durante años la mala planificación y ejecución de la obra le mojó las noches a los habitantes del largo corredor que creaba el parque.

Sólo hace unos 15 años (tengo que buscar la fecha) se desvió nuevamente el río y se ampliaron los tubos que lo contienen y lo llevan a las afueras de la ciudad, cerca a donde empieza la carretera Cali-Palmira, la famosa Recta.

Lo que resulta un misterio, no lo encuentro documentado en ningún lado, son las verdaderas razones que desencadena la decisión, incluso el proceso, los responsables. Palmira es un municipio con un largo historial de abandono administrativo y corrupción; lamentablemente, así como no se encuentra en google la lista de alcaldes de la ciudad, tampoco se encuentran pistas sobre el proceso en cuestión. La bibliografía sobre el “entaboramiento” del río Palmira es escasa, no está indexada en las bases de datos de las bibliotecas o no existe.

Fue una obra que al parecer no despertó muchas inquietudes y que hoy tampoco parece interesarle siquiera a los historiadores. Pero puedo estar siendo injusto, no soy un investigador exhaustivo.

LO QUE SE SABE

La labor, a cargo de un “doctor” Bustamante, cambió para siempre el paisaje urbano de Palmira. Busco desesperadamente la identidad del llamado doctor; busco desesperadamente la lista de los alcaldes de Palmira; NADA.

Las obras empiezan en las proximidades del Bosque Municipal; pero se  detienen rápidamente; sólo se retoman en 1961. Son Casi 19 años de suspenso que terminan con una carrera rápida. El río es enterrado y con él toda una ciudad. La nueva Palmira, que quiere asegurarse de mantener ocultas las aguas cada día más contaminadas de su río, barre bajo la alfombra y se transforma.

Palmira nunca volverá a ser una ciudad atravesada por un río.

Hoy queda poca memoria de los días en que la vida, casi rural, estaba marcada por el afluente.

Donde ahora esta ubicada la Estación de Bomberos, frente a lo que fue el teatro Rienzi, estaba una  gallera, sus alrededores estaban llenos de guineales, el puente ubicado en la calle 33 con carrera 35, llamado “El Puente de la Bruja”, en ese entonces, la única Registraduría de la ciudad estaba ubicada al frente de la gallera en mención.

Obras río Palmira,. Restauración de la foto: Andrés Belalcázar.

Restauración de la foto: Andrés Belalcázar.

El puente de la carrera 24 era escenario de innumerables peleas entre la una y las dos de la tarde, cuando se llenaba de gente que buscaba un espacio para lavar la ropa.

El Río Palmira hace parte del Río Nima y este toma forma en la parte alta de la zona rural del corregimiento de Tenjo. El Río Palmira baja desde la zona alta, llega a la zona urbana hasta el Bosque Municipal, tomando su entamborado y pasando por el Parque del Amor, la Plaza de Toros, la Cruz Roja, el Parque de la Factoría, (donde existió el famoso puente de la 24), COMFANDI, la EPSA, el Parque Lineal; siendo el más importante porque es aquí donde el rió toma su forma mas amplia, llegando al barrio El Prado, donde acaba el entamborado, y desde allí, hoy en día, desafortunadamente, vemos el cequión llamado Río Palmira.

Donde se encuentra El Parque del Azúcar, anteriormente este punto era llamado “Mar y sus Conchas”, por donde pasaba un pequeño rió que se cree que era afluente del Río Palmira, además dicho rió también esta entamborado. Cuando llego el acueducto a Palmira, la primera fuente que hubo fue donde es ahora la iglesia de La Trinidad, de donde sacaban el agua la gente para su uso personal.

 

 MAPA DEL TRAYECTO DEL RÍO A TRAVÉS DE LA CIUDAD

 

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Los puentes que cruzaban el río estaban ubicados en las carreras 24, 28, 29, 35 (el puente de la bruja) y otro más, contiguo a la emisora “Armonías del Palmar”, la más antigua de la ciudad. Desde algunos de ellos los niños se arrojaban al río; en otros eran comunes labores como: lavar costales o ropa.

 

Esta foto no fue tomada en el río Palmira, sirve sólo como ilustración.

Esta foto no fue tomada en el río Palmira, sirve sólo como ilustración.

 

Antepasados Indigenas:

En la historia de Palmira los primeros Indígenas llegaron del Ecuador y se quedaron aquí porque había mucha comida, frutas, animales. Ellos cazaban, pescaban y recolectaban frutas, estos indígenas eran agro-alfareros y se convirtieron en agricultores, hacían cosas de barro y arcilla. Muchos años después estos indígenas se desarrollaron en sociedades diferentes entre si, los más conocidos son: Malagana, Ilama, Yotoco, Sonso. La primera sociedad agro-alfarera que se llamaba Malagana vivía muy cerca del Río Bolo.

El capitán Francisco de Ciasa fue el primer español en llegar a Palmira, cruzando por la Cordilleras Central y Occidental desde el interior. Las encomiendas de los Ríos Nima y Amaime son las más conocidas, tenían una casa donde vivían los españoles y a la orilla los sacerdotes enseñaban la religión en una choza donde vivían los indígenas, estos cultivaban caña de azúcar, maíz, yuca, rábano, entre otros, algo de ganado como vacas, caballos, gallinas, cerdos que habían traído los españoles, había un trapiche cerca al Río Amaime, donde se hacía guarapo, panela y azúcar.

Palmira era una gran extensión de tierras, donde había haciendas que generaban una gran estabilidad económica a la región.

El 17 de junio de 1773 nació el caserío de Llano Grande, las tierras que estaban alrededor de la capilla de propiedad del sacerdote Gregorio De Saa y Rengifo fueron donadas a esta para construir casas, calles, el acueducto, la cárcel y la oficina de impuestos. El 25 de junio de 1825 se recibió una ley escrita por el Congreso Nacional que reconocía a Llano Grande como “Villa de Palmira”, libre e independiente.

En 1992 y 1993 en la Hacienda Malagana (corregimiento del Bolo) encontraron que la historia prehispánica en nuestro municipio era más antigua de lo que se creía; gran parte de la riqueza histórica de piezas de oro y barro que se encontraron allí fueron robadas por los guaqueros y vendida a extranjeros, la tumba donde estaba contenida la información que nos podía aclarar nuestros orígenes quedó totalmente destruida.

CUENCA DEL RIO NIMA

Fue en 1770, siendo gobernador de la Provincia de Popayán don Diego Antonio Nieto, en visita a estas tierras y cuando todavía no teníamos el nombre de ciudad y ante las dificultades que se presentaban para dotar a la región de agua, quien dispuso desviar el cauce del Río Nima para bordear la población y así dotarla del elemental servicio, cuando nuestra ciudad empezó a depender de las aguas de este río para alimentar su acueducto, el cual posteriormente fue construido.

Solamente queremos hacer hincapié en la importancia histórica que para nuestra ciudad representa el Río Nima.

Actualmente el rió abastece la población total de ciudad y genera entre 5.000 y 7.000 kw. Ahora, en dos plantas hidroeléctricas, advirtiéndose que hacia este rió drenan los siguientes afluentes: Los Cuervos, La María, El Salado, Agua Azul, Albania, Los Cusumbos, Esmeralda, Agua Bonita, Robles, El Rincón, El Cofre, Los Añascos y Los Negros.

Su formación geológica se caracteriza por rocas ígneas estables y rocas metamórficas inestables, su vegetación se distribuye en bosque natural, bosque artificial, pasto natural, pasto artificial, rastrojo y cultivos. Aunque la zonificación de su vegetación podría considerarse ideal, existe el contraste entre lo forestal y de reserva y un solo 33% dedicado a bosques, que es el que representa el más adecuado uso de su suelo, y es precisamente esta inadecuada explotación de la zona, lo que ha contribuido, sin duda alguna y en forma significativa, al proceso de deterioro y erosión que constituye hoy el problema principal de la cuenca.

La cuenca alberga alrededor de unos 3.000 habitantes y su economía depende básicamente de la explotación agropecuaria, ganadería extensiva, siembra de café y banano, y explotaciones forestales.

A lo largo de cuatro décadas el ecosistema conformado por la cuenca del Río Nima ha experimentado, por acción del hombre, un importante proceso de degradación de sus recursos naturales, amenazando con ello la principal fuente de recursos hídricos de Palmira.

La colonización de la zona trajo la explotación poco racional de sus bosques y de sus suelos: talas y quemas de árboles, pastoreo en pendientes, inadecuados sistemas de siembra y la apertura de la carretera Palmira, ataco por mal mantenimiento de la misma, ha generado erosión crítica y sedimentación que ha determinado la contaminación de las aguas, encareciendo su tratamiento para hacerla potable y sin tener encuentra que el río cumple funciones tan importantes como son abastecer el acueducto de la ciudad, generar energía y regar miles de hectáreas de cultivos.

Inversiones estatales han mantenido importantes dediciones sobre la conservación de la Cuenca, pero es necesario sostenerlas e incrementarlas y crear nuevas a fin de garantizar su vida.

En 1960 el Gobierno Nacional dictó el decreto Ley 090 de ese año, que designó la zona alta de la Cuenca, como protectora reguladora del caudal, deteniéndose así la colonización y entregando dicha zona al Municipio y a la CVC. Diversos motivos hicieron que dicho decreto no tuviera validez, a pesar de todo el empuje que la ciudadanía dio a esta idea.

En 1963 se firmó un contrato entre el Municipio, las empresas municipales y la CVC para vigilar la parte forestal de la cuenca.

En 1969 la CVC toma la administración de ella, cumpliendo los decretos nacionales 2420 y 3120 del mismo año, también logrados por medio de intervenciones de prestantes Palmireños que por la época, ocupaban altos cargos en el Gobierno Nacional.

En 1971 y hasta 1973 la CVC realiza estudios de geología, geomorfología, vegetación, suelos, usos y tenencias, y formula un plan de desarrollo y manejo de la Cuenca.

Como parte de este plan se firman dos convenios entre las empresas Municipales y la CVC para la realización de las obras de control de erosión, uno de cuyos contratos tenía un valor de $6.700.000 y el otro de $14.000.000, y se inicia la electrificación rural y la construcción de obras de infraestructura social como puentes y acueductos, así como puestos de salud y escuelas.

La Unidad de Acción Vallecaucana logra la creación de un grupo de trabajo conjunto entre las entidades que desarrollan labores en la zona y en 1980 se firma un nuevo convenio entre las Empresas Municipales, la CVC y la Gobernación del Valle, para formar el nivel de protección y mejoramiento de la Cuenca Hídrica del Río Nima.

Dicho comité ha propendido por un manejo adecuado de la cuenca, basándose en la necesidad de no solo conservar y renovar los recursos naturales, sino promover su utilización en forma más eficiente, coordinar las estrategias para su manejo con base en el apoyo interinstitucional y multisectorial para los planes y programas de la cuenca, participación del elemento humano en la organización comunitaria de su conservación, ordenamiento y desarrollo de sus recursos naturales y finalmente el logro de un manejo integrado de la cuenca hidrográfica.

Ya el Comité de Protección y Mejoramiento, actuando de acuerdo a sus metas, consiguió la vinculación de la empresa reforestadota de Cartón de Colombia, mediante la compra de la Hacienda La Albania (principal foco erosivo), así como la de Los Tambos, Santa Rita y Balsillas, todas actualmente reforestadas e inscritas sus plantaciones ante la CVC. Se obtuvo personería jurídica mediante resolución Número 1459 del 14 de noviembre de 1984.

Se vincularon entidades que nunca habían tenido participación directa con la cuenca, proponiéndoles la compra de predios en la parte alta, para anexarlos al Parque Natural de Las Hermosas y dedicar dichos predios a la conservación de especies animales en peligro de extinción; el municipio de Palmira empezó a hacer efectivo el Decreto 2278 de 1953, que ordenaba un aporte del 1% del presupuesto líquido, para los programas de recuperación de la cuenca; la Fundación Natural aportó $7.500.000 destinados a la adquisición de áreas y su preservación a perpetuidad; el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, cumplió un avalúo administrativo y estableció las bases para la adquisición de predios y mejoras; se adelantaron negociaciones con los propietarios y colonos, todo puesto en la mira de la reforestación de la Cuenca; el plan de inversiones esta dirigido a la adquisición de 3 predios y 7 mejoras especificados de la siguiente forma:

Predios 1 y 2 que comprenden las fincas La Albania y La Sirena, y el Predio numero 3 La Finca la delfina.

Las mejores son las siguientes: La Selva, El Bosque, El Rincón, Bella Vista o Betania, El Infierno o Buenos Aires, La Betulia y Los Cuervos, todas estas tierras sin título de propiedad.

Sería muy conveniente pensar en la titulación de dichos predios con destino a las Empresas Municipales o la CVC; un control permanente de erosión de torrentes en la zona degradada; implantación de vallas alusivas al programa de preservación de la cuenca; creación de una estación de investigación sobre flora y fauna de la región, y un programa de vigilancia y control continuo sobre la zona, a fin de evitar la invasión de terrenos, así como un servicio de guías para las personas que deseen visitarla.

Enterándose sobre los distintos aspectos que presenta en el momento actual la cuenca del Río Nima, hay que reconocer que ha habido interés por parte de las entidades oficiales sobre su conservación y manejo, pero ha faltado que el sector privado tome conciencia de la dimensión del problema y los perjuicios que le traería su, no protección.

El Ministerio de Obras Públicas siempre ha demostrado desinterés en lo referente a mantenimiento de vías y obras civiles.

Algo de primordial importancia es la participación activa de organizaciones comunitarias locales, en la protección y mejoramiento de la cuenca, así como un total, franco y efectivo apoyo al Comité de Protección y Mejoramiento, pues sin esta concreción de esfuerzos, no podrá lograrse el auto manejo del sistema mismo que la cuenca representa.

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PRIVATIZAR EL AGUA – DISCUSIÓN

Los efectos de entregar el manejo del agua a las empresas privadas poco se han explorado en Colombia. Expertos aseguran que si bien este modelo económico ofrece eficiencia, puede ir en contra de la equidad y el carácter público del recurso natural.

Desde hace 13 años (en 1997), cuando la empresa Acuaviva asumió el manejo del acueducto de Palmira (Valle del Cauca), la situación cambió para los 300 mil habitantes de la ciudad: mejor suministro, modernización de redes y hasta costos favorables en las tarifas. Quedaba atrás la ineficiente y burocrática empresa municipal de servicios públicos.

“Es que el mejor amigo de la privatización es la mala gestión pública”, sostiene Mario Pérez, investigador del Instituto de Investigación y Desarrollo en Abastecimiento de Agua, Saneamiento Ambiental y Conservación del Recurso Hídrico (Cinara), de la Universidad del Valle.

El ingeniero explica que, sin embargo, no todo es camino de rosas en la gestión privada. “Aparecen conflictos por los acuerdos contractuales, debido a que el municipio se siente tumbado porque las inversiones con las que se comprometió la empresa no se cumplen. Entonces, les toca sacar dinero del presupuesto público para financiar buena parte de los planes de inversión”.

Según Pérez, las ganancias son excesivas para la empresa, “sobre lo cual no hay control del Estado”. El 40% de Acuaviva pertenece al municipio y el 60% a inversionistas privados, encabezados por la firma francesa Lyonaisse des Eaux, una de las mayores multinacionales de agua del planeta.

Según el investigador, esa ganancia no se refleja en inversiones vitales como la protección de las microcuencas –de donde sale el recurso para el acueducto– y tampoco en adecuadas relaciones con la comunidad. “Solo ahora, que se vencerá la concesión en el 2012, se dan cuenta de lo que tienen que hacer”.

En la actualidad, son varios los municipios que concesionaron la operación de los acueductos, ante la incapacidad del sector público de gestionarlos. Esta es solo una de las caras que adquiere el polémico tema de la privatización.

¿Mercancía?

El agua es un bien público que todo ciudadano tiene derecho a usar. Es un bien esencial que no tiene sustitutos y sin el cual no prosperaría la vida. Y es, además, un bien de interés económico, necesario para el desarrollo de múltiples actividades como la industrial y la agrícola.

Nohra León, geógrafa e investigadora del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, considera que una de las grandes dificultades en la gestión y regulación del agua es la de asignarle un valor, debido a que es una sustancia natural, no renovable, que no debería ser vista como un producto del mercado.

No obstante, la experta explica que se han diseñado mercados hipotéticos para tratar de establecer un precio que responda al uso racional del recurso, pues debido a su carácter de bien público, es susceptible a la degradación por exceso de uso.

Para el economista Luis Diego Vélez, de la Facultad de Minas de la UN en Medellín, el agua como recurso estratégico es objeto de diversos procesos que implican su trato como mercancía. La Ley 142 de 1994 permitió su manejo empresarial, y aunque no significa la privatización total, desconoce el carácter de derecho fundamental, como lo establecen varias resoluciones de las Naciones Unidas, argumenta el experto.

“A menudo, la raíz del conflicto es por el valor que los diferentes actores le atribuyen. ¿Es un bien cultural?, ¿un bien económico para obtener ganancias?, ¿un bien político para tener poder? En realidad, puede ser la combinación de estos interrogantes, y se adecua al momento y espacio en que se le quiera definir”, argumenta Vélez.

Si bien en Colombia la oferta superficial de agua es casi cien veces mayor que la demanda, las principales reservas se encuentran en regiones poco pobladas como Orinoquia, Chocó y Amazonas, mientras que en la zona Andina, donde se ubica el grueso de la población, solo se cuenta con el 15% de la oferta total, dice el economista de la UN en Medellín.

Ese 15% tiene que ser repartido entre la agricultura (54%), el uso doméstico (29%), uso industrial (13%) y uso pecuario y otros servicios (4%), según proyecciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). En el papel, la prioridad es el consumo humano, pero en la práctica, ese derecho riñe con otros intereses que reflejan las formas como se presenta la privatización del líquido.

La profesora Nohra León expone como ejemplo los acuíferos de la Sabana de Bogotá que por años fueron exprimidos por la industria privada de la floricultura. “En el IDEA denunciamos ante la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca el despilfarro en los cultivos que tomaban el agua subterránea. Esto ocurría mientras municipios de la Sabana sufrían desabastecimiento de agua potable. Uno se pregunta: ¿dónde queda la regulación, control y vigilancia oficial en estos casos?

En la cuenca del río Bolo, que surte a varios ingenios azucareros del sur del Valle del Cauca, la situación es similar. Allá, señala Mario Pérez, del Cinara, algunos dueños de tierras no quieren dejar pasar las tuberías que llevarán el recurso al municipio vecino de Candelaria, que por siglos ha recurrido a contaminados y profundos pozos para adquirir el líquido. “Los pobladores quieren agua del río Bolo para el acueducto, pero hay dueños de cañaduzales que tienen asiento en la Corporación Autónoma de la región. Entonces, ¡¿quién le pone el cascabel al gato?!”.

La secretaria de Infraestructura de Candelaria, Emilse Larraude, declaró que el tema se solucionó por la intervención de entidades como el Ministerio de Ambiente y el Ideam, que determinaron que el caudal del Bolo puede proveer de agua, sin problemas, a tres municipios del área. “Si llegase a haber escasez del recurso, la ley privilegiaría el consumo humano”.

Diana Tovar Pinilla, egresada de la Maestría en Ambiente y Desarrollo del IDEA, expone en su investigación que la Ley del 365 del 2005 generó un debate nacional ante la posibilidad de instaurar lo que se denomina Sistema de Derechos Transferibles, el cual justifica el manejo del recurso en manos privadas, para responder a criterios de eficiencia, optimización y sostenibilidad.

“Son diversas las críticas que se hacen por la implementación del sistema, como el hecho de no dar señales que reflejen la insuficiencia real del recurso, así como la imposibilidad de incorporar criterios de distribución equitativos, dejando por fuera a la población más vulnerable”, dice la investigadora.

En una encuesta a las corporaciones ambientales del país, Tovar determinó que “Colombia carece de información y tiene poca capacidad institucional para enfrentar el mercado del agua”, por tanto, “el Estado debería mantener su carácter de bien público, como patrimonio de todos los ciudadanos, que garantice el desarrollo equitativo y sostenible”, concluye.

Para Jairo Sánchez, experto en economía ambiental del IDEA, el problema no es la privatización de algunas fases de la gestión del agua, sino entregarle toda la responsabilidad de la regulación al sector privado.

 

(Incluir surgimiento del ecologismo para poner en contexto las decisiones de la época)

http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_ecologista

El 26° presidente de los Estados Unidos de América Theodore Roosevelt, prominente conservacionista, fue el primero en tratar el tema de la Conservación ambiental en la agenda politica de los Estados Unidos, aunque más centrado en condiciones de vida saludables que en cuestiones ecológicas

El movimiento ecologista moderno se expresó de forma más apasionada en la cúspide de la era industrial: cerca del tercer cuarto del siglo XX. Los clásicos ecologistas modernos empezaron en ese período con el trabajo de Rachel Carson que proveyó el primer toque de atención científica sobre la muerte del planeta debido a la actividad humana.

 

Algunas fuentes usadas:

Historia del rio

http://cuencadelrionimapalmira.blogspot.com/

UN – El agua, ¿un bien privado?

http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/el-agua-un-bien-privado.html

Imagenes:

Paso del río Palmira. Palmira, C. 1945 (1 enero 1945)

http://bibliotecadigital.icesi.edu.co/biblioteca_digital/handle/10906/27421

 

 

0 1 17618 13 marzo, 2013 Articulos, En Portada, Textos marzo 13, 2013

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Comunicador Social de la Universidad del Valle.

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  1. Phanor Brand

    Siempre me he preguntado: que llevó al Municipio de Palmira a tomar la desición de sepultar su río?
    Pienso que en esos años no se tenía una visión hambiental y los problemas se solucionaban por el camino más facil sin observar el daño que se le hacía a la ciudad y el irrespeto a uno de los elementos mas vitales como es el agua, contaminando el río y luego enterrandolo por medio de un entamborado para que nos aleje de los desperdicios que nosotros mismos producimos.
    El mundo cambia y creo que es posible exhumar el río y volverle a dar vida. Toda ciudad que se estíme conserva limpios y embellese sus rios, eso es calidad de vida, indudablemente se nesecitará mucha voluntad y costará muchos esfuerzos e inversión, pero se puede.
    Así Palmira será de nuevo una ciudad atravesada por un río y un bello parque.

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