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Liga de boxeo del Valle del Cauca

Esta aproximación fotográfica a la liga de box del Valle del Cauca incluye un paisaje sonoro que acompaña las imágenes.

El Coliseo del Pueblo es un paraíso deportivo para los niños de Cali, especialmente los de Siloé; muchos de ellos pasan allí su tiempo libre. Se vinculan formalmente en una liga o prueban suerte en todas, hay cierto gusto por la experiencia.

En torno al coliseo se ha forjado toda una cultura del deporte. Canchas de micro fútbol, fútbol, volleyball, chaza “tenis pastuso”, son algunos de los deportes que practican los caleños en la Unidad Deportiva Alberto Galindo Herrera, de la que hace parte El Coliseo del Pueblo.

En las zonas verdes los niños pasan las mañanas o las tardes corriendo, jugando, peleando… haciendo de las suyas, hasta se enamoran. Tienen allí una parcela de felicidad que difícilmente encontrarían en otro espacio.

Son las tres de la tarde de un miércoles de Junio, pasan y pasan ciclas. La calle esta llena de jóvenes y niños vestidos con sudaderas, pantalonetas y licras. La banda de la policía nacional ensaya sus marchas y llena el aire de un ritmo monótono  mientras rodea una y otra vez la estructura que parece un platillo volador.

Recordaba todo más deteriorado, siguen el abandono, las humedades y los equipos dañados; pero todo tiene un aire más vital y los espacios exteriores están podados y limpios, no me llenan de miedo como lo hacían en otras épocas.

El Coliseo es el escenario de misas, elecciones, conciertos y otros simulacros; pero guarda su mayor valor en la formación de deportistas que llevan a cabo las ligas y los grupos que ocupan sus instalaciones con disciplina y esperanza. Si el discurso que sostiene que “el deporte salva a los jóvenes de la violencia” se tomara en serio; nuestra sociedad no habría traicionado una y otra vez a “los profes” y los jóvenes deportistas del Valle, pero ya sabemos que es costumbre en nuestros dirigentes dejar que las buenas intenciones sean sólo de dientes para afuera.

Por aquí ensayan porras, allá entrenan fútbol  más allá un marihuanero arma un porro, lejos las canchas de basket brillan bajo el sol de la tarde. Entre el coliseo y un arco de fútbol, hecho en guadua, dos negritos se miden el uno al otro en un duelo de boxeo.

Tison, el gordito, trata sin suerte de asestarle un gancho en la cara a Maiky que es ligero y ágil como una rana, que se agacha y se levanta, que avanza y retrocede; que parece que va a saltar y suelta un recto en las narices de Tison. ¡Ay! Espabila y se hecha para atrás, no hay mayor daño. Tienen apenas diez y doce años. Se ríen y cambian de modalidad, se van a la lucha y buscan las piernas. Una llave fallida, una proyección, los rastros de una formación polideportiva que no se ve en los estratos más altos. Al final, cagados de la risa, con pasto hasta en los dientes me miran… tranquilos, sin miedo. Y yo pienso que eso es felicidad.

Los saludo y me cuentan que han pasado por todas las ligas, son los turistas del deporte, los grandes ganadores de la oferta deportiva. Luego se nos une su hermano menor que andaba en el baño y me invitan a la liga de box; son las 3 y 15, ya empezó el calentamiento.

Me gusta el boxeo, encuentro en los deportes de contacto una sinceridad que no hay en otras disciplinas. El box es la magia que un hombre hace con sus manos. Vienen aquí por años y se hacen fuertes, arrogantes, poderosos. Viven sus batallas en el entrenamiento y en el ring. Ya lejos de la época dorada cuando el box podía ser una oportunidad de oro.

El box no es un deporte para ricos, los niños mimados salen rápido con sus fofas carnes a esconderse entre las enaguas de sus madres. ¿Cual será el lugar de este deporte en el futuro? Cómo el toreo, el boxeo hace parte de una época y una sensibilidad distintas. No es qué los deportes de contacto no tengan su lugar en las pantallas, allí están los Vale Todo. Pero el box, esa pelea sin patadas, no está de moda. Veremos, dijo el tiempo.

 

*Si bien este trabajo no es fruto de un curso, su formato de entrega, esta relación entre sonido y fotografía, no es una novedad, sino parte de la formación en fotografía que se da en la Universidad del Valle a cargo de el profesor Luis Hernandez. Allí se le ha llamado “Sonoviso”.

0 0 3428 30 junio, 2011 Fotografía, Paisajes Sonoros, Reportaje Fotografico, Sonidos, Video junio 30, 2011

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Comunicador Social de la Universidad del Valle.

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